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martes, 5 de febrero de 2013

UNA COPA QUE ME AGITA LAS ENTRAÑAS


     Año 2003. Ahí fue cuando empezó mi idilio con la Copa del Rey de baloncesto. Sí, hace ya una década tuve el privilegio de cubrir por primera vez como periodista un evento incomparable. Por eso utilizo la palabra “idilio”. Antes había asistido y visto muchos torneos como espectador, pero la inyección de adrenalina que supone trabajar en lo que te enamora no tiene parangón. Hacer una Copa del Rey para la radio supone un subidón incontrolable. Pasión pura, felicidad. Incluso mi amigo Rafa Muntión, de Radio Vitoria, que ya hacía Copas cuando no había nacido ni Querejeta, siente una gran alegría cada vez que llega el mes de febrero.
      Aquella Copa de 2003 se celebró en Valencia. Recuerdo que Real Madrid y Estudiantes cayeron a las primeras de cambio, lo cual para un locutor que trabaja en una radio de Madrid es una pésima noticia. Me llevé una gran decepción por no poder transmitir emociones a nuestros oyentes merengues y colegiales. Pero ya entonces conecté con la magia inefable de una competición espectacular, inigualable. Disfrutas de partidazos, compartes días (y noches) con 8 aficiones entregadas al basket (y a la noche), conoces a compañeros que luego se convierten en amigos, alimentas tu pequeño gran cajón de historias periodísticas, recibes el cariño de todos los empleados de la ACB y hasta te reencuentras con personas que aprecias pero que sólo ves una vez al año. Así ha sido durante la última década en Valencia, Sevilla, Zaragoza, Madrid, Málaga, Vitoria, Madrid, Bilbao, Madrid y Barcelona. Así será esta semana en Gasteiz, una de las ciudades más hermosas de España.

      
     10 años dan para mucho. He ido a la Copa sólo, 5 días trabajando a destajo con ese cansancio que se convierte en medicina y que no te permite parar. He ido a la Copa como miembro de un equipo amplio de profesionales, cuando mi “padre” José Luis Poblador preparaba un despliegue completo que, por cierto, le salía gratis a los madrileños, ya que los gastos se cubrían con el apoyo de unos patrocinadores a los que estaré agradecido eternamente. Cuando vas en grupo la Copa no son unos cuantos partidos. La Copa se convierte en viajes largos, reuniones, programas especiales, prisas, gestiones imposibles, risas, desayunos de amistad, comidas deliciosas (no sólo por las viandas, que también), balances… y casi siempre la satisfacción del trabajo bien hecho (aunque mejorable, ¡eh!). Esta vez me toca ir a Vitoria con la única compañía de Ángel Silgo (gran técnico de sonido y gran tipo), pero os tengo que reconocer que ya echo de menos a Nacho Serrano, Poblador y Rosa Vara de Rey, con los que tantas aventuras he compartido durante los últimos años. Sin ellos, esta copa sabrá más amarga.
      Los que me conocen saben que soy algo mitómano respecto a los recintos históricos del mundo del deporte, ya sean estadios de fútbol o pabellones de baloncesto. Cada viaje tiene el aliciente de conocer un escenario nuevo o quizás repetir en aquel pabellón en el que disfrutaste como un “enano” haciendo radio, o en el que fuiste increpado desde la grada, o en el que asististe a una atmósfera de basket espectacular, o quizás en el que presenciaste una actuación estelar de aquel jugador irrepetible. Siempre que termino una transmisión, sea donde sea, me acerco al parqué y desde allí levantó la vista a la grada mientras pienso: “Disfrútalo, Blas, porque puede que sea la última vez que vengas aquí con un micrófono”. Así lo he hecho muchas veces en el Buesa Arena, el lugar que va albergar desde este jueves la Copa del Rey 2013. Así lo haré el próximo domingo a las 22 horas.
      Mi undécima Copa del Rey de baloncesto arranca con este texto plagado de emociones que he querido compartir con vosotros. Aquí no hablo de canastas, ni de jugadores, ni de éxitos, ni de decepciones, ni de defensas, ni de triples, ni de mates, ni de tapones. Aquí comparto emociones. Siempre me ha gustado que el corazón tenga galones en las letras, mucho más ahora que mi estado profesional (para mí el trabajo es una pasión, por lo que ocupa un lugar privilegiado en mi vida) anhela compañías, amistades y recuerdos. Os pido a todos que disfrutéis de esta Copa con pasión, con superávit de intensidad. Y sí os apetece, os espero en la radio, un lugar en el que trabaja a destajo la fábrica de los sueños. Porque 11 años después, la Copa me sigue agitando las entrañas.

6 comentarios:

  1. Blas , tu artículo "ME AGITA LAS ENTRAÑAS" y me emociona . Disfruta de "tu copa" en directo , que yo disfrutaré de "la mía" , cada noche , a tu salud.
    Un abrazo Socio

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  2. me gusta volverme a cruzar contigo en una cancha y más en una cita como esta, volvernos a "hacer la competencia". No me gusta que sea solo contigo y tu técnico

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  3. Has agrandado mi cada vez más dificil d tragar nudo en la garganta... Sabes en q resumo ésto (aparte d q conviertas en un partido chunguillo en una finalísima d escándalo)... En tí, en tu generosidad... Hace unos 9 días bos notaste bajas...muy bajas...sin ganas, sin fuerzas, sin ilusión (es dificil q no nos la quiten) y tuviste un gesto q no voy a olvidar... "deja los micros abiertos... Vamos a darle vida a esto... Todos juntos... VIVA LA RADIO!!!" JODER... M sigo emocionando... Q gesto d GENEROSIDAD PURA... cuándo a tí en ese momento t faltaba TODO... Nos siguen faltando...pero vamos a disfrutar contigo d la copa, de ti

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  4. Mi micrófono, el de mi radio, el de mi baloncesto, el de mi Comunidad estará donde estés tú. Por todo: ¡¡¡ viva la radio!!! ¡¡¡ viva el baloncesto de Madrid!!!. Estaré siempre contigo.

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  5. Nacho ex de Retiro6 de febrero de 2013, 23:49

    Os escucharemos Blas... ¡¡¡COMO TODA LA VIDA!!!

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