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lunes, 11 de abril de 2016

1/4 EUROLIGA: ANÁLISIS Y PRONÓSTICOS



    Ya están aquí las eliminatorias de cuartos de final de la Copa de Europa de baloncesto. Y emergen a lo grande, con 5 hipotéticos choques en 2 semanas y largos viajes de por medio. Unas series que vienen precedidas del mejor Top 16 de la historia, curiosamente el último porque la temporada que viene se estrena el formato "todos contra todos". A priori, un cruce muy decantado y 3 duelos con una igualdad extrema, aunque en muchas ocasiones el baloncesto se encarga de enterrar pronósticos previos. Nosotros aquí vamos a analizar y a pronosticar, admitiendo de partida, nobleza obliga, que la última vez que acertamos una apuesta a Felipe Reyes no le había salido ni barba. Advertidos estáis. Sí, a vosotros también os pido que os mojéis con vuestros comentarios en este mismo blog o, si lo preferís, a través de las redes sociales. Vosotros elegís siempre el menú ¿Vamos allá? ¡Vamos allá!



FENERBAHCE - REAL MADRID

   
     El equipo que comparte con el CSKA el mejor balance de la competición (19-5) contra el actual campeón, ese Real Madrid (12-12) que ha convertido la película de Woody Allen "Match Point" en una saga con varias entregas. Reedición de la semifinal 2015, en la que los de Pablo Laso se mostraron muy superiores. Me imagino a Obradovic orando el pasado jueves para que el Khimki eliminara al Madrid, aunque en su fuero interno sabía que el actual ADN merengue no suele conceder ese tipo de sorpresas. Lo que hace años era impensable, ganar cuando debes ganar, se ha convertido ahora en la principal cualidad de este Real Madrid lasiano 5.0.
   
     Eliminatoria igualadísima, apasionante, espectacular. Ojo a la baja de Jan Vesely, jugador indefendible que sería capaz de jugar por encima de 3 aros colocados uno encima de otro. Los turcos poseen un arsenal dirigido por Obradovic, un genio que con tiempo siempre arma un equipo campeón. Ekpe Udoh (mejor taponador de la competición) le hará sufrir mucho a los pivots del Madrid, Pero Antic es un soldado capaz de luchar en varias guerras a la vez, Bobby Dixon coge rachas de meter hasta las zapas, Luigi Datome ha vuelto a Europa para hacer cosas grandes. Y Bogdanovic, Sloukas, el cada vez más recuperado Hickman. Todo al calor de un modernísimo pabellón ubicado en la zona asiática de Estambul que acoge a miles de enfervorizados hinchas futboleros. No es casualidad que los otomanos lleven sin caer en casa desde hace 15 meses.

   
     Me lo prometí después de la Copa del Rey y lo cumpliré aunque me apunten con un revólver en la sien: jamás volveré a dudar de este Real Madrid de Pablo Laso. Incluso el año en el que han errado en los fichajes, la etiqueta ganadora de los Llull, Felipe, Chacho, Ayón y compañía aparece el día D y la hora H. En los partidos de verdad. Y estos, creedme, lo van a ser.

PRONÓSTICO: Fenerbahce 1 - Real Madrid 3.



LOKOMOTIV KRASNODAR - BARCELONA

    Otra serie sencillamente colosal. El Barcelona (14-10) más irregular de Pascual se ha metido en el Top 8 con acciones de película en los últimos segundos de varios partidos: el triplazo de Doellman en el Palacio, el disfraz de héroe del propio "Capitán América" en la segunda prórroga contra el CSKA o la remontada frente al Madrid tras dejarse levantar un 31-6. Ahí está, a las puertas de volver a la Final Four tras el disgusto de hace un año ante Olympiacos. Pero ojo, el enemigo es un señor equipo (17-7) al que creo que todos, consciente o inconscientemente, hemos infravalorado durante esta Euroliga.

   
     Tiene a Malcoln Delaney, potencial MVP de una Final Four... de aquí a Rusia. Víctor Claver está completando una campaña sobresaliente, jugando 30 minutos por velada y firmando dobles figuras como el que va a hacer la compra. Singleton y Randolph son americanos de muchísimo nivel. Janning, Bykov o el propio Draper, complementos magníficos para afrontar 5 envites a cara de perro. Todos ellos comandados por Bartzokas, que sabe lo que es levantar la Copa de Europa y con el que tengo también la sempiterna sensación de escaso reconocimiento. Muy difícil para el Barcelona, que necesitara al mejor Abrines y a este Satoransky estratosférico para robar una victoria en una cancha casi infranqueable. ¡Ah! Una cosa: ¿qué demonios ocurre con Ante Tomic?

PRONÓSTICO: Lokomotiv Krasnodar 3 - Barcelona 2.



BASKONIA - PANATHINAIKOS

    Me quito el sombrero, el gorro, la boina y hasta la txapela con la pedazo de Copa de Europa que se está marcando el Baskonia (15-9). Ha amarrado la ventaja de campo en un Top 16 casi pornográfico. Le ganó a Barça y Madrid en casa y fuera, tremenda hazaña. Y se planta en estas latitudes con opciones muy serias de estar en una Final Four que en verano parecía una quimera. Advierto que voy a ser un poco contradictorio porque este Panathinaikos (15-9) no me transmite nada especial, leyenda Djordjevic aparte. Me cuesta hasta verlo en cuartos y sin embargo creo que puede dar la sorpresa. Rascar algo en el OAKA de los 22.000 fanáticos es una misión muy compleja.
   
     Diamantidis, excelente Euroliga en el balcón de su retirada. Calathes es un jugador imperial, decisivo. James Gist, un tipo que llegó a Atenas como temporero y que ya casi es un griego más. Muy físico, le gusta jugar siempre cerca del cielo. Raduljica, duro como un pilar romano. Feldeine, ni fu ni fa y jugando cada vez menos minutos. Haynes, Fotsis, Kuzmic, todos correctos, sin alardes, cada uno en su función. No me parece un equipazo, no hubiera apostado jamás por ellos para estar en Berlín, y sin embargo me zumba un moscardón al lado de la oreja que me dice que la pueden liar.

   
     Supongo, en cualquier caso, que el potencial MVP Bourousis, odiado por los aficionados del trébol, no estará en absoluto de acuerdo conmigo. Ni Hanga, que ha roto y no tiene techo. Ni los bases más heterodoxos de Europa, James y Adams. Ni Perasovic, un tío que no renunciaría a ganar ni desde una barcucha quebrada y hundida en medio del Océano Pacífico. Bueno, muchachos, arriesgo muchísimo con este pronóstico. La gran paradoja me ha invadido.

PRONÓSTICO: Baskonia 2 - Panathinaikos 3.




CSKA MOSCÚ - ESTRELLA ROJA

    Muy decantada en la pizarra inicial, a menudo algo tartufa. Los rusos se plantan en cuartos con un 19-5 y los serbios con un 12-12. Pero más allá de los números, la ventaja de campo y la diferencia de plantilla, mi predicción de gran desigualdad se basa en el momento actual de los actores. De Colo es un jugador impresionante, suma en todos los departamentos, parece que juega a cámara lenta, el viejo truco que utilizan los que son más inteligentes que los demás. Teodosic, letal al menos antes de entrar en el último minuto de los partidos. Vorontsevich, siempre factor diferencial. Higgins, Freeland, Fridzon. Son muy buenos y además se presentan en esta serie en un gran pico de forma.
   
    Todo lo contrario que el Estrella Roja, para el que estar entre los 8 mejores del Viejo Continente es una hazaña gigantesca. Jovic, impenitente asistente, se ha apagado hasta dañar el corazón de los que estamos enamorados de él. Zirbes anota y rebotea menos, bajando un par de peldaños su nivel marciano. Quincy Miller ya no se muestra tan súper, lejos quedan sus grandes exhibiciones de este curso 15-16. Y al ex partisano Kinsey le está costando entrar en la dinámica rojiblanca. Les daría un partido si eligieran la Pionir, pero como irán al Belgrado Arena pierden también ese bonus.

PRONÓSTICO: CSKA Moscú 3 - Estrella Roja 0.

   
    
     Por tanto, mis semifinales de Berlín serían Real Madrid - Panathinaikos y Lokomotiv Krasnodar - CSKA Moscú. No os fieis nada, amigos.

sábado, 12 de marzo de 2016

CESTA VA, CESTA VIENE


     Sergio Llull, ese tipo que piensa que todo es posible, y que ya ha convencido a todos, los suyos y los que no son suyos, de que todo es posible, lanza una mandarina (con toda la intención, ojo) desde Torrent y logra que en la Fonteta el 100 pase al 1, el decibelio al silencio cementerial, el blanco al negro, la euforia incontrolable a la terrible decepción, el 18-10 de tensión al 4-2 y las ganas incontrolables de saltar a la enorme flojera de piernas. Y que en miles de hogares españoles ese proceso sea justo al contrario. Creedme, es casi imposible encontrar otro deporte en el que en apenas un segundo el ser humano invierta los extremos de sus sentimientos. El deporte son imposibles, cambios y últimos minutos, pero no tan acusados como el dios del baloncesto hace posible de vez en cuando.
   
     Justin Doellman creyó cuando ya casi nadie lo hacía. Convirtió una de las actuaciones más memorables de la historia de la Euroliga en una faena de aliño cargada de paz espiritual. En menos de 5 segundos se cascó un triple, lo celebró, bajó a defender, respiró, intuyó, dio varios pasos hacia adelante, corrió, robó el balón, se frenó, se alzó y la enchufó limpia. Si el Barcelona logra hacer algo grande en esta Copa de Europa, que encarguen en la Ciudad Condal una estatua gigante del Capitán América. Qué fe del americano y de todo el Barça porque el CSKA tenía el partido ganado y la pifiaron en varias ocasiones con un carrusel de torpezas impropias de un equipo tan potente. Permitieron que Hines fuera a su patíbulo del tiro libre y disfrazaron una vez más de irresponsable a Teodosic, cuando el partido llegó a los momentos de la verdad siempre eligió mal. Fue un final apoteósico, otro de esos momentos que siempre guardaremos en nuestra cajita de momentos asombrosos.

   


     Hoy me gusta el baloncesto más que ayer. Y estoy convencido de que hoy me gusta el baloncesto menos que mañana. Cada día de basket aparecen muchos motivos para amar con desenfreno a este deporte, pero los últimos tiempos están siendo gloriosos. La Copa de Coruña fue fantástica, con sorpresas que se echaban de menos en años anteriores. El grupo del infierno en el Top 16 es una bendición para el aficionado, nos quedan 4 jornadas espectaculares, difícil que se repita esta emoción en temporadas posteriores. La NBA, cuya "regular season" nunca me entusiasmó, nos está regalando momentos mágicos, con esos Warriors y ese Curry que convierten el baloncesto en la actividad de ocio más excitante del planeta. Hoy mismo nos hemos levantado con un triple ganador de Ricky Rubio tras un jugadón de Wiggins.

     La vida sin el baloncesto sería mucho más aburrida. Salivo a litros sólo de pensar en lo que nos queda por delante, con los JJOO en el fondo de la recta. Emoción tras emoción, partidazo tras partidazo, cesta a cesta. Y en los últimos tiempos estas cestas están siendo simplemente antológicas.


lunes, 22 de febrero de 2016

NO DUDARÁS


    Pablo Laso ha dormido muy pocas horas. Sergio Llull, menos todavía. Y el Chacho. Y Felipe. Y por supuesto Nocioni, que quizá se haya vuelto a escabullir a última hora de la noche (o primera hora de la mañana) para alimentar su ritual de bañarse en Cibeles. Ellos, y algunos más, están haciendo historia. “Estamos en una edad perfecta para seguir ganando títulos”, advirtió Sergio Rodríguez 10 segundos después de coronarse campeón de Copa por tercer año consecutivo. Sí, escribir “han hecho historia” sería una temeridad porque es evidente que este equipo campeón aspira a seguir engordando su leyenda.




    Ninguno de los entrenadores de los equipos no clasificados para la Copa apostó por un Madrid campeón en el pronóstico previo al evento. Yo, tampoco. Menuda panda de ilusos, servidor el primero, que soy el que menos conocimientos poseo. Este Real Madrid de Laso ha cimentado el 11º mandamiento, un imperativo que en caso de no cumplir a rajatabla provocará un inmediato descenso a los infiernos. “No dudarás”. Un mandamiento que queda grabado para siempre a sangre y fuego en la frente de todos los que sentimos pasión por este maravilloso deporte llamado baloncesto.
    
     Yo veía esta Copa muy abierta, muy equilibrada, muy ajustada. Con margen por fin para las sorpresas después de más de un lustro de tiranía de los equipos más grandes. Ni Barcelona ni Valencia aterrizaron en A Coruña en su mejor momento, por lo que me la jugué por Baskonia, un equipo que me está enamorando en el Top 16 y con enormes cualidades para competir durante 3 días de máxima exigencia. Sergio Llull, en un par de minutos mágicos, se encargó de dinamitar las opciones baskonistas de volver a reinar en el torneo copero. Llull, el ídolo del madridismo. Un ganador impenitente.




    Sí, definitivamente este Real Madrid es un equipo ganador. Muy ganador. Insultantemente ganador. Porque esta vez ha levantado el título lejos de su mejor nivel. De los jugadores que forman la plantilla merengue, considero que sólo 3 exhiben ahora mismo su versión más completa: Gustavo Ayón (estratosférico), Jonas Maciulis y KC Rivers. Podría incluirse en esa remesa Jaycee Carroll, aunque con matices. Pero si analizamos fríamente la cuestión, actores capitales como los Sergios, Felipe o incluso Nocioni no muestran en este primaveral febrero su mejor baloncesto. ¡Y sin Rudy, ojo, un jugador decisivo en ambos lados de la cancha! No importa porque son ganadores. Se han acostumbrado a ganar. Saben cómo ganar. Saben cuándo ganar. Y lo hacen. Porque esta Copa la comenzaron a cimentar en Sao Paulo, allí se celebró una reunión en el vestuario para acordar llegar lo mejor posible al Coliseum de Coruña. Valencia Basket ha ganado 32 partidos y ha perdido sólo 5. El Real Madrid ha ganado 28 y ha perdido 13. Insisto, sabe cuándo ganar. Un argumento que sirve también para la Copa de Europa.




    La Copa 2016 es un éxito gigantesco para un grupo que ha conseguido paliar el escaso impacto de jugadores como Ndour, Thompkins o Taylor. Mérito infinito para los pesos pesados del vestuario. Y también para los dirigentes, que en su momento supieron ver que los Rivers, Nocioni o Maciulis ganan más campeonatos que partidos. Y eso en el baloncesto de élite no tiene precio. Pablo Laso acaba de conquistar su 11º título, los mismos en 4 años y medio que la sección en los 5 lustros anteriores. Pablo Laso y sus muchachos han alzado su 4ª Copa en 5 años, cuando antes de llegar él al banquillo el último título copero databa de 1993. “No dudarás”. Porque mientras incumples ese sagrado mandamiento, existe un equipo legendario que se sabe de memoria, venda en los ojos incluida, el camino a la Comunidad y el Ayuntamiento. Porque son ganadores como la madre que los parió. 




lunes, 21 de diciembre de 2015

LOS 10 JUGADORES DE LA EUROLIGA 2015/16



Cómo nos gustan estas listas, ¡eh! Aquí estamos una vez más para mojarnos y elegir a los 10 mejores jugadores de la primera fase de la Copa de Europa de baloncesto. Quedan aún 19-20-21 partidos para conocer al nuevo campeón, pero el amanecer del torneo nos ha dejado funciones muy interesantes y actores muy destacados. Reconozco que el margen de error o de discrepancia con vosotros es amplio porque no he tenido acceso a los 120 partidos que ya se han disputado, pero creedme que estas líneas esconden un trabajo de varios meses, lo he intentado hacer lo mejor posible. ¡Ah! Y me sabe mal dejar fuera del Top 10 a gente como Heurtel, Datome, Melli, Augustine, Delaney (el rey de la finta con la cintura), Teodosic, Ponitka o Wanamaker, capital en la clasificación del Bamberg. Pero no caben todos. ¡Vamos allá!

 

10.ANTE TOMIC (Barcelona). 14 puntos y 9 rebotes por velada no son números extraordinarios (9º en ambos departamentos), pero tiene mucho mérito destacar en este Barcelona, en el que las exageradas rotaciones de Pascual impiden jugar más de 22-24 minutos. El croata sigue siendo la gran estrella del Barcelona, que trata de reponerse tras un último año muy decepcionante. Por calidad, clase y sueldo, Tomic debe ser mucho más determinante en la Euroliga. Después de una notable primera fase, se presenta un Top 16 en el que escuadras como Olympiacos, CSKA, Real Madrid o Khimki van a medir su capacidad de ser decisivo. De momento, al Top 10 por los pelos.

 
9.MIRO BILAN (Cedevita Zagreb). ¿Elección pelín underground? Un tipo que ha mamado el baloncesto en Sibenik, la patria chica de Drazen Petrovic, parte ya con ventaja. A sus 26 años está en su mejor momento. Ha completado una brillante primera fase justo después de actuar con Croacia en el Europeo de Francia. 7º en valoración general, ha firmado una respetable tarjeta de 15 puntos y casi 7 capturas de media. Su Cedevita se ha colado entre los 16 mejores con sólo 4 victorias, pero sin duda Bilan es uno de los grandes responsables de esta meritoria clasificación. Muchas ganas de verlo ahora en un grupo exigente con Fenerbahce, Unicaja, Lokomotiv, Panathinaikos o Efes. Atentos a él.

 
8.VÍCTOR CLAVER (Lokomotiv Kuban). Merece estar en este ranking porque lo ha hecho muy bien cuando la crítica manejaba la convicción de que su elección rusa era un error. Tras desencadenarse de la NBA y terminar muy bien el Eurobasket con España, Claver viajó a la lejana Krasnodar para formar parte de un muy buen equipo de baloncesto. Juega bastante con Bartzokas, que sin embargo no lo utilizó mucho en la última jornada contra el Barça. No acaricia la azotea en ninguna faceta, pero como ha hecho durante su carrera suma en todo, también en lo que no se ve. El ex del Valencia vuelve a acariciar la felicidad.
 
 
 
 
 
7.NICK CALATHES (Panathinaikos). Tercer mejor asistente de la Euroliga. Su peso en el PAO de Djordjevic es brutal. A sus 26 años, Calathes está en su punto justo de cocción después de una etapa intrascendente en la NBA (Memphis) y un curso de readaptación al baloncesto continental. No veo a los griegos con muchas opciones de alcanzar la Final Four de Berlín, pero sus opciones de llegar lejos pasan por el rendimiento del internacional griego con formación americana. Juega bien y juega mucho, es curioso comprobar cómo en 5 partidos ha superado los 30 minutos y el día que menos ha actuado hizo 25.48. Un jugador que mola, sin duda.

 
6.STEFAN JOVIC (Estrella Roja). La Euroliga ofrece una estadística muy interesante, que es el ratio de asistencias por cada partido real, es decir, 40 minutos de juego. Ahí Jovic sólo es superado por Heurtel, que posiblemente también merezca entrar en esta lista. Da gusto ver jugar a este muchacho de 25 años recién cumplidos, que durante esta Copa de Europa ha convertido el pase en un producto de lujo. 32 asistencias repartió en los 2 choques ante el Bayern, 19 en el primero de ellos. El base serbio juega con descaro y penetra como los ángeles. Su sociedad con Zirbes, de lo mejor de esta Euroliga. Qué ganas de verlo jugar en el Top 16, demonios.

 
5.JAN VESELY (Fenerbahce). Mi socio Fernando Ruiz (Eurosport) siempre ha defendido que es un jugador ideal para el Real Madrid. Quizá se marchó pronto a EEUU, como tantos otros. En aquel Partizan ya nos enseñó chispazos de su baloncesto. Juega a menudo por encima del aro, en ocasiones insultantemente, como si la cesta y el center rival fueran minis. Sus registros se enmarcan en el Top 10, sin duda. Pero más allá de eso Obradovic sabe que sus opciones de campeonar pasan por un Vesely en modo vendaval. Gana mucho dinero. Y lo merece porque el checo es un alimento continuo para el baloncesto espectáculo.
 
 
 
 
4.MAIK ZIRBES (Estrella Roja). Estas son las irrupciones que molan de verdad. Lo conocíamos del Brose Baskets. Comenzó como recambio de Sofo. Y ha coronado una primera fase soberbia bailando en la pintura agarradito a Quincy Miller, una pareja imparable en muchos momentos. Aspecto intimidador, buenos pies, rápido en las ejecuciones. Zirbes hace un arte de la canasta fácil, esa que una y otra vez suma 2 puntos en el casillero de su equipo. 4º en valoración y 2º en anotación (más de 16 puntos por cita), el alemán ha firmado actuaciones mayúsculas: 26 puntos contra el Madrid, 27 contra el Khimki o 14 rebotes delante del Estrasburgo. Este 2.08 ha sido, sin duda, uno de los mejores en este amanecer de la Copa de Europa.

 
3.GUSTAVO AYÓN (Real Madrid). Podría hablar con profusión de lo tangible, pero no me da la gana. Porque lo que está haciendo el mejicano de octubre a aquí va mucho más allá de una simple tarjeta de estadísticas. Sencillamente descomunal. ¿El jugador más decisivo ahora mismo del baloncesto europeo? ¿Quién se atreve a negar esta afirmación? Magnífico cuando el Madrid ha estado mal, magnífico ahora que el Madrid está bien, magnífico seguro cuando el Madrid pelee por todos los títulos dentro de unas semanas. Menudo fichaje hicieron los blancos hace 15 meses… y menudo error, para mí garrafal, del Barcelona dejándolo escapar.
 

2.NANDO DE COLO (CSKA Moscú). Siempre me ha flipado este jugador.  Finalizada la primera fase es 2º en valoración, 2º en puntos y 8º en asistencias. Qué buena noticia para el baloncesto europeo tenerlo de vuelta después de su corta etapa en la NBA, primero en San Antonio y después en Toronto. Su inteligencia le hace ser entrenador sobre la pista. Es tan sumamente bueno que en ocasiones tengo que comprobar la velocidad de la imagen porque pienso que está jugando a cámara lenta. Ejecuta una y otra vez al enemigo sin cambiar el rictus. Fantástico jugador. ¿Evitará un nuevo gatillazo del CSKA?
 
 
 
 

1.IOANNIS  BOUROUSIS (Baskonia). La gran metamorfosis del último lustro en el baloncesto continental. Apagado y fuera de cobertura en Madrid, un 4G a pleno rendimiento en Vitoria. El griego está en el mejor momento de su dilatada carrera deportiva, el aire del norte le ha inoculado otra vez el veneno competitivo que siempre tuvo y que incomprensiblemente perdió en la meseta. Capaz de hacer 20+10, o 22+8, o 18+12 en cada velada de la Copa de Europa. Su barba vuelve a asustar, sus ojos vuelven a ser ganadores. Listo para rebotear, preparado siempre para taladrar la cesta desde el perímetro. Deberá demostrar este excelso nivel en un Top 16 diabólico para Laboral Kutxa, pero de momento que le quiten lo bailao. Y no veas cómo está bailando este bicho. El mejor de todos.
 
 
 

lunes, 30 de noviembre de 2015

SUPERÁVIT DE CRÉDITO



     Mi devoción por el proyecto de Pablo Laso siempre ha sido muy elevada. Ojo, más allá de resultados deportivos. Y con más fuerza en los malos momentos de su equipo, cuando perdió 2 finales seguidas de la Copa de Europa. Los habituales de este blog (¡gracias desde lo más profundo de mi corazón!) sabéis que para mí la etapa de Laso, ese proyecto general con muy buenos jugadores y con una propuesta baloncestística muy hermosa, siempre me ha encandilado. Y también que hace algo menos de un año la cagué bien cagada cuando escribí que percibía síntomas internos que evidenciaban que el Real Madrid del entrenador vitoriano daba sus últimos coletazos. Fue un error garrafal. Insisto una vez más: entiendo perfectamente que el deporte de élite está sujeto a los resultados, pero las opiniones vertidas aquí siempre han ido mucho más allá de un título más o menos. El Real Madrid de baloncesto del último lustro ha sido una bendición para el deporte.


     El baloncesto es increíble. Resulta que un equipo que lo ha ganado todo, que no le ha dejado a los rivales ni las migajas, ni el culo de la copa de vino, ni el gordo del filete, ni siquiera el último pedacito de la tarta de queso, y que además finalizó la temporada levantando todos los títulos con una superioridad insultante, pues sí, ese equipo tiene ahora serias opciones de ser eliminado en la primera fase de la Euroliga. Su balance de 2-5, sin victorias forasteras, con la nociva etiqueta de ser el peor defensor de los 24 participantes (86 puntos encajados por cita) no es casualidad ni mala suerte, sino que responde a defectos muy acusados que han colocado a los blancos en el balcón del abismo. Y podría ser peor sin aquella remontada ante el Bayern coronada con el triple de Carroll en los últimos segundos del envite. El actual campéon se la juega a principios de diciembre, que es como decir que Josef Ajram rompe a sudar a los 50 metros en una de esas carreras de centenares de kilómetros que desafían la racionalidad.
 


                                  
     Jueves 3 de diciembre, 20.45 horas. Atmósfera muy caliente en el Palacio, que sabe que le debe mucho a este equipo. Final en toda regla, sin abrazos al latiguillo del que abusamos los periodistas. El Madrid se la juega. Un triunfo no lo clasifica, pero lo desahoga. Una derrota lo podría dejar casi sin opciones. El hincha al basket merengue está acojonado, así, con todas la letras. Los síntomas del enfermo son preocupantes y además visita la calle Goya un equipazo con muy buenos actores y el entrenador que más ha ganado en la historia del baloncesto continental. Los de Laso han extravíado la actividad defensiva, sufren por la espalda de Rudy, anhelan al gran Llull, no encuentran la constancia del Chacho, no son capaces de cambiar el frac de Thompkins por el mono de obrero cuando el partido lo requiere, saben que Nocioni está lejos de la puesta a punto que logra en los momentos decisivos y añoran los imprescindibles intangibles de Don Masacre. Sólo Ayón (temporadón) y el nene Doncic (Dios mío de vida) sacan nota en este amanecer de curso.

     Creo que es el momento ideal de armar este artículo de opinión porque intuyo que lo que voy a escribir en los siguientes puntos no va a agradar a la mayoría de receptores:

1. Este Real Madrid merece la crítica. Para eso están los aficionados (propios y ajenos) y el periodismo. Muchas cosas han fallado para que un equipo tan potente tiemble como un funambulista en una ronda en la que un campeón se clasifica de paseo y en la que la competición te permite varios fallos. El lenguaje gestual de los jugadores, una de las claves del éxito, es ahora terrorífico. Caer en diciembre sería un gatillazo bestial, deportivo y también económico/institucional.

2. Creo que el Madrid se va a meter en el Top 16.
 
 
 
 
3. Pero ojo, aunque el Real Madrid cayera eliminado en esta primera fase y se viera abocado a no probar el jamón ibérico durante 10 meses, y tener además que afrontar con desánimo una Eurocopa que se convertiría en un enorme lastre mental para toda la sección, mi opinión es que ése sería precisamente el momento de reforzar un proyecto que le ha regalado la gloria al Madrid tras varios lustros de desgracias y sinsabores. Todos, desde el presidente hasta el abonado de la última fila del Center con nombre de entidad bancaria, deberían aparcar la amargura y consolidar un equipo netamente ganador. Ese vestuario tiene jugadores comprometidos y muy valiosos. Honestamente considero que tipos como Sergio Llull o Felipe Reyes tienen incluso el derecho a ser perdonados después de un enorme gatillazo. La frustración te puede llevar a quemar la casa en lugar de reformarla, o simplemente trabajar a destajo para activar el botón que iluminó ese hogar hasta convertirlo en el más acogedor del mundo. La verdadera fortaleza de los proyectos se ve en las derrotas. Hay equipos que por lo conseguido y por cómo lo han conseguido, aún manejan superávit de crédito deportivo. Uno de ellos es, sin duda, este Real Madrid de baloncesto.

     Posdata. Recordad, por favor, que antes del punto 3 venían el 1 y el 2. No daría nunca por muertos a estos tipos, sería una temeridad. Creedme que dentro de ese vestuario hay gente muy ganadora y con muchos huevos.



 

viernes, 18 de septiembre de 2015

UN DIOS DE 213 CENTÍMETROS

    
     He dejado pasar unas cuantas horas porque ayer estaba tan excitado que me sentía incapaz de ponerme a escribir. No creáis que ahora es muy diferente. Llevo todo el día leyendo prensa, viendo vídeos, escuchando narraciones de radio y sonriendo como un idiota. "Mamá, vente al salón a ver esto de Pau", le he gritado a la matriarca Blas después de meterme entre pecho y espalda un delicioso atún de 390 gramos. El tiempo pasa rápido y en ocasiones nos hace perder la perspectiva, pero me atrevo a afirmar que jamás había vivido antes como espectador un partido con tanta emoción como el de ayer.

     En 2015 el baloncesto no es como en 1990. Ahora es más difícil ver ganar a un tipo solo. A lo Jordan. A lo Petrovic. A lo Sabonis. Y ayer Pau ganó el duelo prácticamente solo. Sé que no lo hubiera hecho sin la colaboración del Chacho o la defensa de tipos como Llull, Felipe, Claver o Rudy, pero hacía mucho tiempo que no veía a un tío colgarse en la espalda la pesada mochila de  un equipo entero. Fue bestial, una de esas hazañas históricas que nos brinda el deporte cada ciertos años. Majestuoso, colosal, conmovedor, admirable. Lo tangible, lo intangible y lo gestual. Porque los gestos de Pau son muy importantes, desde su fachada escuchando el himno de España hasta sus golpes en el pecho tras reventar la cesta gala.

 

    
     El mate de Gasol. El tapón de Gasol. El gancho a lo Kareem Abdul Jabbar de Gasol. Otro mate de Gasol. La canasta cayéndose de Gasol. Los 40 puntazos (uno detrás de otro) de Gasol. Otro mate de Gasol. Los 11 rebotes de Gasol. Las 12 canastas de Gasol. Los 3 tapones de Gasol. Los 16 tiros libres de Gasol. ¡¡¡Otro mate de Gasol!!! Los golpes en el pecho de Gasol. Los gritos desgarradores de Gasol. Los saltos en la piña de Gasol. LA CARA DE LOCO DE GASOL. Fue el mejor partido en la carrera deportiva de Pau... y eso es mucho decir cuando hablamos de una figura de este calado.

     Pau es el líder más trascendente que ha tenido el deporte español en toda su historia. Y posiblemente sea, junto a su gran amigo Rafael Nadal, el deportista español más importante de todos los tiempos. Sus números traspasan la frontera de Marte, pero su relevancia social no se detiene ni en el más lejano planeta. Es cercano, humilde, respetuoso y con unos valores que los que amamos el deporte reverenciamos hasta la afonía. Su abrazo con Parker después de la batalla evidencia la bonhomía de un soldado que siempre respeta al rival.

     Estoy muy emocionado. El deporte forma parte de mi vida y el baloncesto me ha regalado emociones y sonrisas como profesional y como persona. Durante el partido le dije a mi mujer: "No sé si vamos a ganar o no, pero esto que estamos viendo es una de las grandes gestas del deporte español". Era flipante. Y ahí estaba Gasol, asumiendo el liderazgo golpe tras golpe, mate tras mate, defensa tras defensa, gota de sudor tras gota de sudor, kilogramo a kilogramo, grito a grito. Fue maravilloso. Y gracias a él hoy se habla de baloncesto en las calles, en los bares, en los colegios, en las redacciones de los medios de comunicación, en las peluquerías, en los supermercados. Ya sé que durará poco, pero que nos quiten lo bailao, demonios.

     Pau es gigantesco, un dios de 213 centímetros de altura. Lo grandioso de este bicho es que después de valorar 52 y abrazarse al Olimpo del baloncesto, coge el bicharraco y con toneladas de paz suelta delante del micrófono: "Sí, ha sido increíble, todo está muy bien, pero nosotros hemos venido a ganar el Eurobasket". Toma ya, con 2 cojones (con perdón). Un ganador incansable. Gracias a todos por hacernos felices. Gracias, Pau, por dejarnos disfrutar de una gesta para la historia. Eres una bendición para este país.


miércoles, 8 de julio de 2015

BASTA CON UNA PALABRA: COMPROMISO


     Se ha escrito y se ha dicho mucho sobre la ampliación de contrato de Sergio Llull (Sergi en el vestuario) con el Real Madrid. Los seres humanos tendemos a la exageración, a los extremos. Cuando un sector del periodismo aparece en escena, esto se multiplica por 2. Y cuando el club implicado, aunque sea indirectamente, es el Madrid, el signo X en la calculadora apunta a 4 o 5 veces más. Por eso la primera pregunta en la rueda de prensa de Llull fue sobre Ramos (choca). Por eso algunos líderes de opinión aprovechan la elección del menorquín para atizar sin piedad a Iker Casillas y Sergio Ramos (esto ya ni choca). Lo dicho, es como pararse en un cruce de caminos y saber que al final todos conducen a la misma meta: la hipérbole.  

     Hay una cosa que siempre me ha soliviantado: el constante recurso al fútbol para hablar de baloncesto. Por eso, y siempre con respeto, etiqueta obligatoria cuando uno piensa que puede estar errado, me parece muy simple recurrir a Llull para hablar de Casillas y Ramos, o viceversa. Prefiero a un periodista obsesionado hasta el dolor con el rigor que a un periodista yéndose a dormir cada día junto al ego y la demagogia en un trío indisoluble.




     Lanzo aquí una pregunta: ¿Hubiera sido Sergio Llull menos madridista si hubiera aceptado la oferta de los Houston Rockets? Entiendo que los hinchas, que necesitan anteponer la pasión a cualquier razonamiento profundo (si no esto sería un coñazo) recurran con regularidad a los -ismos. Pero creo que el análisis periodístico no necesita ningún -ismo, ni el madridismo (en este caso concreto) ni ningún otro. ¿Llull es madridista? Mucho, como toda su familia. Hasta el punto de que antes de fichar por el Madrid mataba muchas tardes en Manresa viendo Real Madrid TV. ¿Llull soñaba con jugar en el Real Madrid? Por supuesto. ¿Llull quiere seguir alimentando su sueño? Seguro. Lo dijo él en la sala de prensa del Bernabéu y es la pura verdad. Incluida esa frase que, supongo, excita a cualquier merengón: "Los niños sueñan ahora con jugar en la NBA. Yo cuando era niño soñaba con jugar el Real Madrid". El 23 lo siente tal cual, con comas incluidas. Ni más ni menos. Pero honestamente no me parece un componente decisivo para valorar su decisión.

       Aparquemos los -ismos. Basta con una palabra para definir la etapa de Sergio Llull en el Real Madrid (8 años y 6 más de contrato): COMPROMISO. Los -ismos muchas veces se quedan en palabras vacías y abrazos superficiales a los símbolos. Detrás de la palabra compromiso se esconde mucho, muchísimo más. Y os puedo asegurar que este muchacho, que es muy especial, demuestra su compromiso a diario con su equipo. En la pista y fuera de ella. Para celebrar y cortar la red... y para pedirle al jefe de prensa que en las derrotas el quiere dar la barba. Para berrear desde el escenario del Palacio tras una cesta imposible... y para hacer un regalo a todos los auxiliares del equipo en el peor momento de la temporada, ese en el que no se atisban las sonrisas y el póquer no es más que un juego de naipes. "Si el entrenador confía en mí, siempre me jugaré la última". Llull dijo esto cuando no las metía, pongamos ahora en contexto esa frase. Llamadle compromiso. O llamadle un par de cojones y terminamos antes.




     Sergio Llull ha aparcado la NBA. Prefiero no publicar aquí las cifras de la oferta de los Rockets porque hay algún cabo que no tengo atado, pero mi información es que las cantidades eran algo más bajas de las publicadas. El Madrid ha hecho un esfuerzo económico importante para retener al ídolo del madridismo, pero el menorquín pierde dinero. Y más teniendo en cuenta que el club no le hubiera obligado a pagar los 5 kilos de la cláusula, sino pactar algo menos y así quedarse con sus derechos en Europa, como ocurrió hace un año con Mirotic. Y ojo, se podía haber ido a una franquicia ganadora, con muchas aspiraciones, y además para gozar de un rol importante en el equipo. Con todo esto quiero decir que la elección de Sergio ha sido muy difícil. Y valiente, que la valentía sin dudas ni miedos es una pamplina.


     Lo que yo creo. Que Llull ya es una leyenda del Real Madrid de baloncesto. Que su madurez actual, como deportista y como tipo, asusta. Que dará el salto a la NBA más pronto que tarde (¿el verano que viene?), entre otras cosas porque las franquicias USA van a tener más dinero para seducir a jugadores europeos en 2016. Que merece el reconocimiento de sus aficionados, de sus compañeros, de su entrenador, de su sección, de su club y de los rivales. Que es un tío ganador como la madre que lo parió. Que un tipo como Sergio siempre estaría en mi equipo, fuera de baloncesto, de cricket o de bailes de salsa. Y que el compromiso, en el deporte y en la vida, vale más que cualquier -ismo. 




jueves, 25 de junio de 2015

LA LEYENDA DEL CARRITO DEL PESCAO


    Era el momento más difícil de la temporada. Los cimientos del lasismo se tambaleaban. 2014, el año en el que el Madrid se dejó por el camino la Euroliga de Milán y la Liga de la resaca en el Palau, se cerraba con 2 derrotas en Barcelona y Málaga que colocaban el proyecto al borde del abismo. Bueno, para ser justos, eso era lo que pensaba mucha gente, yo entre ellos. Veía síntomas de agotamiento, de desgaste, indicios heredados de un verano en el que Pablo Laso estuvo durante semanas en el punto 50 de un dardo que nunca se llegó a lanzar. Me equivoqué. Lo he reconocido en varias ocasiones y es obligado y necesario hacerlo 100 veces más.
     
     Lo dicho, uno de los últimos días de ese mes de diciembre de 2014 un jugador del Real Madrid de baloncesto llegó al vestuario y habló con uno de los auxiliares del equipo. Llamamos auxiliares a aquellos que forman parte del colectivo sin tener ese protagonismo mediático reservado para artistas y entrenadores. El médico, los fisioterapeutas, el preparador físico, el delegado, los utileros, la gente del departamento de prensa y también esa persona imprescindible que se encarga día a día de que la vida de los demás sea más sencilla. Ellos son el “carrito del pescao”, así conocidos entre los jugadores del Real Madrid. Gente de puta madre. Pido perdón por esta expresión malsonante, pero después de 20 minutos clavado delante del ordenador he sido incapaz de encontrar otra palabra para definir mi sentimiento personal hacia personas con las que, gracias a mi profesión de periodista, he compartido viajes, risas, guiños y multitud de pequeños detalles que jamás olvidaré.



     
     El jugador reunió a todos en privado. Él con ellos, él con el “carrito del pescao”. Sin el entrenador, sin los otros jugadores, sin nadie más. Sorprendidos y muy atentos, los auxiliares lo miraron fijamente y escucharon su discurso. “Estamos en un momento jodido, pero saldremos de esta. Quiero que tengáis una cosa muy clara: somos un equipo y lo vamos a hacer todos juntos”. Abrió una enorme bolsa que tenía al lado y sacó un regalo, el mismo, para cada uno de los auxiliares del equipo. Le dio un abrazo a todos ellos y se fue. Este jugador nunca quiso que este tipo de detalles trascendieran, pero a riesgo de que me corte las orejas he considerado que este es el momento ideal para que los hinchas del Madrid conocieran la leyenda del “carrito del pescao”. No es sólo un detalle simbólico. Es un gesto que esconde el enorme corazón que tiene este grupo que se ha abrazado a la gloria. El regalo lo dejaremos en el cajón del misterio. El jugador era SERGIO LLULL. El MVP de la Final ACB. El ídolo insustituible del madridismo.

    
     Es posible que esta Liga haya sido la última gran función de Llull con el Real Madrid. Es muy posible que el póker histórico de los blancos haya sido la última gran obra de teatro de esta escuela de actores. No porque este equipo no vaya a ganar más títulos en los próximos años, sino porque probablemente ya no lo hará con este mismo grupo de jugadores. Sergio Llull, madridista hasta el corvejón, sabe que a sus 27 años quizás ha llegado el momento idóneo para abordar una gran aventura en la NBA. Lo ha ganado todo. Pero ojo, lo ha ganado todo después de perderlo todo. No olvida lo mal que sabe el menú de las derrotas. Porque tipos como Sergio Llull siempre formarán parte del gran e insustituible “carrito del pescao”.       


lunes, 18 de mayo de 2015

UN EQUIPO ALEGRE



           ¡Qué fin de semana más extraño! Lo pensaba esta pasada madrugada, cuando terminaba de ver el Real Madrid – Olympiacos grabado. Me siento muy orgulloso de haber estado vinculado a la información de baloncesto en Onda Madrid durante 15 años. Muy, muy, muy orgulloso. Joder (perdón), infinitamente orgulloso.  Fue para mí un proyecto inolvidable que aguantó más allá de los resultados de los equipos madrileños.  La vida gira rápido y ayer me tocó ver la final por la tele y de madrugada. Gajes del oficio. Y además esto es lo de menos, qué demonios. Porque estas líneas son para reconocer y dignificar a un equipo alegre.

Este Real Madrid es una excelente noticia para el baloncesto. Escrito está en la derrota, pues con más motivo ahora que acaba de elevar al cielo la Copa más importante de todas. Este título esconde un enorme mérito porque muchos, yo el primero, pensábamos en diciembre de 2014 que este éxito era prácticamente una utopía. Pero el Madrid de Laso, y de Llull, y de Rudy, y del Chacho, y de Felipe, y de Nocioni, y de Ayón, y de Campazzo, y de todos los que estuvieron durante los últimos años y ya no están, ha  podido con todo… y con todos.

          
                 Un equipo alegre. En el juego y en todo lo demás. Un grupo de trabajo que se ha levantado después de algunos golpes bestiales, sobre todo aquella final perdida hace un año en Milán. Ese directo al mentón hubiera mandado a la lona a cualquier púgil. Pero no, este equipo se levantó y siguió buscando la gloria. Este curso puede hacer pleno, Copa de Europa incluida. Mérito infinito. 8 títulos para Pablo Laso y 12 finales de 15 posibles desde que se sentó (es un decir, desde luego) en el banquillo del Real Madrid.
           Este equipazo ha podido con todos. Con las decepciones, con las 2 finales de Euroliga perdidas de manera consecutiva, con las dudas de fuera… con las dudas de dentro. Porque me reafirmo en que Pablo Laso ha trabajado con un equipo en el que, de partida, creía menos que en el de la campaña anterior. Y en verano el kilómetro 0 mostraba unos dirigentes con escasa confianza en el técnico vitoriano. Y como he escrito en el amanecer de este artículo, antes de que el calendario cambiara el 14 por el 15 este enorme éxito rozaba lo quimérico. El Madrid ha manejado de maravilla los pequeños detalles, esos que al final te permiten campeonar. Con Bourousis y Mejri fuera de la rotación. Con Nocioni jugando su mejor partido siempre el día D. Con su mejor jugador durante el año, Felipe, protagonizando las 2 peores funciones del curso en la Final Four. Con Slaughter como actor secundario imprescindible. Sin salvadores y con mucha pizarra del entrenador. Una gestión de los pequeños detalles sencillamente espectacular.

        
              No lo hago en la derrota, tampoco quiero abrazarme sólo a los resultados cuando llega la victoria de un equipo ganador. Quiero insistir una vez más en que el Real Madrid de Pablo Laso, que está a punto de culminar su cuarta temporada como entrenador, es una bendición para el baloncesto y para el deporte  en general. Ha ganado. Ha ganado mucho. Y encima no ha ganado de cualquier manera, sino abrazándose a un estilo que durante muchos momentos ha convertido la sagrada cesta en una actividad de ocio. Como periodista cercano al baloncesto madrileño, he tenido el enorme privilegio de conocer a un grupo de empleados que merece la felicidad. El vozarrón del doctor, la bondad del preparador físico, la nobleza de los utileros, la simpatía de los fisios, el cariño del delegado o la amistad del jefe de prensa. Creedme, esos también son equipo. Un equipo alegre. Un equipo que después de levantar la Novena regala felicidad.

lunes, 23 de febrero de 2015

UN EQUIPO GANADOR


 Hace 2 meses escribí un artículo en este mismo blog ("Callejón sin salida"). Los periodistas, aunque a veces tengamos fobia a las disculpas, nos equivocamos a menudo. Diría incluso que más que los demás porque en muchas ocasiones cometemos el error de abrazarnos a diagnósticos y predicciones absolutas. Por eso considero necesario enlazar aquel artículo antes de utilizar el bisturí para armar éste. Yo, en aquel texto, me equivoqué. Erré porque jamás pensé que el Real Madrid se fuera a levantar tan pronto, ni que fuera capaz de exhibir este gran nivel en 2015. Atisbaba evidentes síntomas de agotamiento en el proyecto, pero jugadores y entrenador me han demostrado que estaba equivocado. Porque el Madrid ha ganado la Copa. Pero no sólo eso, sino que ha conquistado el trofeo sacando su vena ganadora, su etiqueta de grupo competitivo. El Real Madrid de hace 5 años, o 6, o 10 siempre hubiera perdido una final con este guión.
     
 Nunca me he escondido, siempre he transmitido mi admiración y reconocimiento por el trabajo de Pablo Laso, a menudo debatiendo con muchos de vosotros que le tenéis cogida la matrícula. Lo que contamos durante el verano y refrescamos en Navidad está ahí, no se ha evaporado con los 2 nuevos títulos que adornan las vitrinas del estadio Santiago Bernabéu. Lo contado, contado está. Y son verdades como puños. Pero el que escribe pensaba que en ese escenario a este equipo le costaría mucho levantar el vuelo. Me han callado la bocaza, un zas en toda regla. Laso suma y sigue. Séptimo título, 11 finales de 14 posibles, 2 subcampeonatos europeos y ojo, para mí lo más importante, un baloncesto hermoso que será recordado por todos los amantes de este maravilloso deporte. No sé si este Real Madrid debería ganarlo todo. Lo único que sé es que el anterior, y nos remontamos a varios lustros, ganaba muy poco. Y hasta le costaba llegar a la última recta. "Lo que me deja satisfecho es demostrar que llegamos a las finales, que somos un equipo que compite siempre. Eso es lo importante porque en el deporte no se puede ganar siempre". Lo dijo el técnico vitoriano con la Copa de campeón entre sus manos. Qué razón tiene.




  Quizás le cueste reconocerlo, pero Laso también ha sido más Laso en los últimos tiempos. Porque en un equipo de Laso siempre jugará un Slaughter. Antes no aparecía, ahora sí. El "cotonou" con pasaporte de la República Democrática de Masacre es un virus que contagia rápido y se propaga por la pista, por el vestuario y por la vida. Qué importantes son esos actores en un equipo de baloncesto. Energía, actividad, compromiso, huevos. Fundamental sin ni siquiera mirar a la cesta. El Madrid ha llegado a la Copa en el mejor momento de la temporada. Rudy en su versión crack, Chacho con su varita inoculada por la magia, Felipe como toda la vida, Llull con su etiqueta de ganador incrustada con clavos en el alma. Y luego dos tipos que han sido capitales en el triunfo merengue.

  Gustavo Ayón y Andrés Nocioni. Soberbio el torneo del mejicano, que cuajó una final sobresaliente, acercándose al factor diferencial para el que fue contratado por su equipo sobre la bocina. Heroico Andrés Nocioni, el hombre que más fotografías y sonidos dejó en la tarde grancanaria. Jugó cojo, con el tobillo como una bota y con más energía que una bomba letal. Tapones de póster, alaridos de bestia, apretones de dientes para soportar el dolor. El Chapu celebró el título como si fuera el primero... o el último. Ser un ganador es ser Nocioni. El Madrid lo fichó para esto, para que fuera determinante en 4 ó 5 veladas señaladas. En la primera no ha fallado. "Respecto a mi lesión en el tobillo sólo le pido a mi mujer que estos días me permita descansar y no me deje a los niños", decía tras la final en Onda Madrid con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en los labios. El deporte necesita "piraos" como este tipo. Qué bendición.



   
  El Madrid ha levantado los dos títulos oficiales del curso 14/15. Y el de Copa lo celebró por todo lo alto, como debe ser, huyendo de esas fiestas funcionariales de muchos equipos que ya han triunfado demasiado. Los blancos apretaron la tecla de la unión y la solidaridad en aquel cercano (y lejano) último partido de 2014 perdido en el Carpena. A pesar de la derrota, los jugadores dejaron Málaga convencidos de que habían enderezado la nave hacia la ruta correcta. Ahora toca atizar a Xavi Pascual, olvidando una vez más que el deporte casi siempre son pequeños detalles. Esta vez Navarro (se apaga su incombustible luz) la falló y el genio canario la metió. Pudo ganar cualquiera porque son dos equipazos, pero la gloria se la llevó el Madrid. Jugadores como Felipe Reyes y Sergio Llull (-9 en la final) "¿Sólo? Dentro de la pista tenía la sensación de que era mucho peor", se reía a carcajada limpia tras el partido, llevan impresa a fuego la obsesión de la Copa de Europa. En Madrid, en mayo. Quizá otra vez con el Barça en el camino. Dos equipos ganadores que han demostrado muchas veces que se saben levantar. Este Real Madrid lo ha hecho. Y eso tiene mucho, muchísimo valor. 



martes, 20 de enero de 2015

1 ENTRE 1 MILLÓN


     “Cuando juego mis sentimientos son los mismos que cuando estoy soñando”. Es una de las frases más hermosas que le he leído a un deportista. Esta frase es la elegida por la página oficial del Real Madrid para ilustrar la ficha de Luka Doncic, el muchacho con mejor porvenir del baloncesto europeo. Doncic tiene todavía 15 años, no es ni siquiera insultantemente joven, simplemente es un niño. Un niño que juega al basket como los ángeles. Desde su 1.98 domina todos los departamentos del juego. Es un base-escolta que actúa de 1, de 2, de 3, de 4 y de 5. Un chaval que firma tarjetas estadísticas de otro tiempo, pero que además al verle jugar te das cuenta de que los números es  lo de menos. Posee una enorme capacidad para mandar, para convencer al propio partido de que se va a jugar como a él le dé la gana. Lo poco que le he visto jugar en directo me ha conquistado. Sus vídeos me han enamorado. Y lo que me cuentan aquellos que lo conocen de verdad me ha terminado de convencer de que Luka Doncic luce ya en sus manos la matrícula del éxito. Si nada se tuerce, este muchacho marcará una época en el baloncesto mundial.
     
     Luka nació en Ljubljana hace casi 16 años. Es hijo de jugador. Su padre, Sasa, fue profesional del baloncesto hasta los 36 años, habitual en partidos de Copa de Europa e internacional con la selección de su país. “El sueño de mi hijo y de toda la familia era jugar en el Real Madrid”. Ese sueño se hizo realidad en septiembre de 2012. El club blanco se quedó prendado de la perla centroeuropea (más atinado que balcánica, ya que Eslovenia apenas abraza estas famosas montañas en una mínima parte de la zona sur) en un torneo celebrado en Roma. El niño (tenía sólo 12 años) se salió y tras una dura negociación, Olimpia de Ljubljana permitió que la familia Doncic pudiera cumplir su sueño. Luka firmó un contrato por 5 temporadas que expira en 2017. El tiempo pasa rápido, el niño se está convirtiendo en un adolescente, vive en la residencia de Valdebebas y recibe cada mes la visita de sus padres, que residen en Eslovenia. Doncic no pierde ni una sola ocasión para reivindicarse, para ofrecer funciones antológicas, para demostrar al mundo y a sí mismo que ha nacido para jugar a este maravilloso deporte llamado baloncesto.

 
Vídeo de Basket Cantera TV

     Luka siempre ha ido rápido, incapaz de frenar su talento y su ambición. Sus educadores siempre han ido despacio, conscientes de tener un diamante entre sus manos pero convencidos de modelarlo con prudencia y paciencia. José Luis Pichel y Paco Redondo (su actual entrenador en el equipo EBA), son figuras decisivas en la formación del jugador esloveno. Luka es un cadete que juega con los juveniles, como antes fue un infantil que jugaba con los cadetes. Siempre adelantado, siempre marcando las diferencias entre muchachos mayores que él. A la hora de escribir estas líneas, firma en el Real Madrid EBA una media de 15 puntos, 6 rebotes, 3’3 asistencias y 20 de valoración en 29 minutos. En el reciente torneo de L’Hospitalet, en el que el Madrid derrotó al Barcelona en la final por 87 a 55, Doncic disparó los elogios de todos los presentes. 17 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias en el partido definitivo, 13 tantos, 13 capturas y 4 recuperaciones en la semifinal contra el Olimpia o 17 puntos, 5 rebotes y 29 de valoración en cuartos frente al Galatasaray. Insisto, siempre con y contra jugadores mayores que él. Unos días antes había debutado con la Eslovenia sub 16 firmando 46, 48 y 51 de valoración en sendos choques. Un extraterrestre. Un genio.

     ¿Y ahora qué? Esa es la gran pregunta, la madre del cordero. ¿Está ya preparado para disputar minutos de calidad en la ACB? ¿Está listo para vestir la camiseta del primer equipo del Real Madrid? Como casi siempre, los educadores piden prudencia mientras los aficionados y periodistas reclaman inmediatez. Luka, que ya hizo el pasado verano la pretemporada a las órdenes de Pablo Laso, rubricó hace unos años un acuerdo en el que se compromete a jugar con la selección eslovena hasta los 18 años. La FEB va a ir a por él y cuando llegue ese momento él y su familia decidirán. Para entonces ya debería de haber debutado en la Liga ACB, una competición que le está esperando con los brazos abiertos. El basket necesita alegrías, entusiasmo, novedades, perlas, genios. Apoyo a los entrenadores de formación y educadores de cualquier club, de cualquier escuela, de cualquier colegio. Los idolatro incluso con entusiasmo y envidia sana. Pero no puedo dejar de preguntarme qué estaría ocurriendo, por ejemplo, si Luka Doncic hubiera caído en el Joventut y con Aíto García Reneses como entrenador. ¿Son demasiado conservadores? ¿Somos los demás demasiado irresponsables? Me parece un debate fascinante y os invito a todos a alimentarlo en este post o en las redes sociales.





     Parece claro que sólo es cuestión de tiempo. Que este muchacho es un elegido, uno de esos pocos que al nacer es acariciado por la varita del talento. 1 entre 1 millón. Mucho se tiene que torcer la senda para que no la “reviente” en España, en Europa y después en la NBA. Mientras tanto, Luka se levanta cada día a las 6.45 para poder compaginar en su apretada agenda baloncesto, estudios, descanso y ligeras dosis de ocio. Guardo con mucho romanticismo y mucho más cariño el acta de la final de la Minicopa 2013 (imagen adjunta en el artículo), en la que Doncic anotó 25 puntos, capturó 16 rechaces, dio 3 asistencias, y recuperó 5 balones. Sí, también perdió 8 posesiones, una muestra de su imparable necesidad de acaparar protagonismo. Levantó el título con 14 años recién cumplidos y 33 de valoración. El futuro es suyo, el rabioso presente comienza a solicitar con urgencia las genialidades de esta perla eslovena. El periodismo necesita compararle con Ricky, o quizás con Mirotic por representar una evolución muy similar, pero él está preparado para escribir su propia historia. Cuando juega, sueña. Seguro que en sus sueños también juega al baloncesto. Y cuando juegue en la élite conseguirá que todos los fanáticos del baloncesto soñemos despiertos.