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lunes, 22 de febrero de 2016

NO DUDARÁS


    Pablo Laso ha dormido muy pocas horas. Sergio Llull, menos todavía. Y el Chacho. Y Felipe. Y por supuesto Nocioni, que quizá se haya vuelto a escabullir a última hora de la noche (o primera hora de la mañana) para alimentar su ritual de bañarse en Cibeles. Ellos, y algunos más, están haciendo historia. “Estamos en una edad perfecta para seguir ganando títulos”, advirtió Sergio Rodríguez 10 segundos después de coronarse campeón de Copa por tercer año consecutivo. Sí, escribir “han hecho historia” sería una temeridad porque es evidente que este equipo campeón aspira a seguir engordando su leyenda.




    Ninguno de los entrenadores de los equipos no clasificados para la Copa apostó por un Madrid campeón en el pronóstico previo al evento. Yo, tampoco. Menuda panda de ilusos, servidor el primero, que soy el que menos conocimientos poseo. Este Real Madrid de Laso ha cimentado el 11º mandamiento, un imperativo que en caso de no cumplir a rajatabla provocará un inmediato descenso a los infiernos. “No dudarás”. Un mandamiento que queda grabado para siempre a sangre y fuego en la frente de todos los que sentimos pasión por este maravilloso deporte llamado baloncesto.
    
     Yo veía esta Copa muy abierta, muy equilibrada, muy ajustada. Con margen por fin para las sorpresas después de más de un lustro de tiranía de los equipos más grandes. Ni Barcelona ni Valencia aterrizaron en A Coruña en su mejor momento, por lo que me la jugué por Baskonia, un equipo que me está enamorando en el Top 16 y con enormes cualidades para competir durante 3 días de máxima exigencia. Sergio Llull, en un par de minutos mágicos, se encargó de dinamitar las opciones baskonistas de volver a reinar en el torneo copero. Llull, el ídolo del madridismo. Un ganador impenitente.




    Sí, definitivamente este Real Madrid es un equipo ganador. Muy ganador. Insultantemente ganador. Porque esta vez ha levantado el título lejos de su mejor nivel. De los jugadores que forman la plantilla merengue, considero que sólo 3 exhiben ahora mismo su versión más completa: Gustavo Ayón (estratosférico), Jonas Maciulis y KC Rivers. Podría incluirse en esa remesa Jaycee Carroll, aunque con matices. Pero si analizamos fríamente la cuestión, actores capitales como los Sergios, Felipe o incluso Nocioni no muestran en este primaveral febrero su mejor baloncesto. ¡Y sin Rudy, ojo, un jugador decisivo en ambos lados de la cancha! No importa porque son ganadores. Se han acostumbrado a ganar. Saben cómo ganar. Saben cuándo ganar. Y lo hacen. Porque esta Copa la comenzaron a cimentar en Sao Paulo, allí se celebró una reunión en el vestuario para acordar llegar lo mejor posible al Coliseum de Coruña. Valencia Basket ha ganado 32 partidos y ha perdido sólo 5. El Real Madrid ha ganado 28 y ha perdido 13. Insisto, sabe cuándo ganar. Un argumento que sirve también para la Copa de Europa.




    La Copa 2016 es un éxito gigantesco para un grupo que ha conseguido paliar el escaso impacto de jugadores como Ndour, Thompkins o Taylor. Mérito infinito para los pesos pesados del vestuario. Y también para los dirigentes, que en su momento supieron ver que los Rivers, Nocioni o Maciulis ganan más campeonatos que partidos. Y eso en el baloncesto de élite no tiene precio. Pablo Laso acaba de conquistar su 11º título, los mismos en 4 años y medio que la sección en los 5 lustros anteriores. Pablo Laso y sus muchachos han alzado su 4ª Copa en 5 años, cuando antes de llegar él al banquillo el último título copero databa de 1993. “No dudarás”. Porque mientras incumples ese sagrado mandamiento, existe un equipo legendario que se sabe de memoria, venda en los ojos incluida, el camino a la Comunidad y el Ayuntamiento. Porque son ganadores como la madre que los parió. 




miércoles, 7 de octubre de 2015

LOS TREINTAÑEROS


   Esta semana estamos hablando mucho de Teresa Perales. La mejor atleta paralímpica de la historia de España (22 medallas + 24 más en Europeos y Mundiales de Natación) ha recibido el Marca Leyenda, la máxima distinción que otorga el diario Marca, un galardón que poseen leyendas del deporte como Michael Jordan, Miguel Indurain, Leo Messi, Valentino Rossi o Usain Bolt. El próximo verano Teresa Perales va a participar en Río de Janeiro en sus quintos Juegos Paralímpicos. Y lo hará con 40 años.




    Teresa está finalizando su década de los 30, la que la ha consagrado con honores como una deportista legendaria. Una década, la de los 30, que en muchas ocasiones se convierte en la más completa y exitosa de aquellos que hacen del deporte su profesión. Por eso me da mucha rabia la tendencia de enterrar a los treintañeros, de "matar" a los que ya escriben el 3 en su Documento Nacional de Identidad. Son numerosos los ejemplos que se rebelan contra este pensamiento equivocado.

      En 2015 el Real Madrid de baloncesto conquistó la Copa de Europa. ¿Sabéis quién fue nombrado mejor jugador? Andrés Nocioni (a punto de cumplir 36). Y también ganó la Liga ACB, con Felipe Reyes (35) como mejor actor. Hace unas semanas España se alzó brillantemente con el trofeo de campeón de Europa de Naciones. El número 1, y además con una distancia sideral respecto a cualquier otro, fue Pau Gasol (35). Ruth Beitia (36) sigue siendo una de nuestras mejores atletas, con el mérito añadido de haber regresado a la competición después de un adiós prematuro. Roger Federer sigue exhibiendo su clase y alcanzando finales de Grand Slam con 34 "castañas". Y así unos cuantos más.




    Aduriz (34), Joaquín (34), Rubén Castro (34), Valentino Rossi (36), Nowitzki (37), Duncan (39), Ginobili (38), Jesús España (37, y con el nuevo reto de una maratón) y hasta Julio Álvarez, que a caballo entre los 30 y los 40 es el termómetro del Numancia y uno de los mejores jugadores de Segunda División. Por no hablar de tipos como el alpinista Carlos Soria, capaces de desafiar todos los límites de la razón. Y muchos más que seguro se me olvidan en el momento de escribir estas líneas y en los que tú estás pensando ahora mismo. Con treinta y pico uno ya no es tan rápido, ni tan ágil, ni tan explosivo, pero sí mucho más maduro e inteligente para medir esfuerzos, cuidarse y seguir siendo importante en la élite. Benditos treintañeros. Una especie única que algunos quieren colocar siempre en extinción, pero realmente nunca desaparecerá. No los maten. Son imprescindibles.



lunes, 18 de mayo de 2015

UN EQUIPO ALEGRE



           ¡Qué fin de semana más extraño! Lo pensaba esta pasada madrugada, cuando terminaba de ver el Real Madrid – Olympiacos grabado. Me siento muy orgulloso de haber estado vinculado a la información de baloncesto en Onda Madrid durante 15 años. Muy, muy, muy orgulloso. Joder (perdón), infinitamente orgulloso.  Fue para mí un proyecto inolvidable que aguantó más allá de los resultados de los equipos madrileños.  La vida gira rápido y ayer me tocó ver la final por la tele y de madrugada. Gajes del oficio. Y además esto es lo de menos, qué demonios. Porque estas líneas son para reconocer y dignificar a un equipo alegre.

Este Real Madrid es una excelente noticia para el baloncesto. Escrito está en la derrota, pues con más motivo ahora que acaba de elevar al cielo la Copa más importante de todas. Este título esconde un enorme mérito porque muchos, yo el primero, pensábamos en diciembre de 2014 que este éxito era prácticamente una utopía. Pero el Madrid de Laso, y de Llull, y de Rudy, y del Chacho, y de Felipe, y de Nocioni, y de Ayón, y de Campazzo, y de todos los que estuvieron durante los últimos años y ya no están, ha  podido con todo… y con todos.

          
                 Un equipo alegre. En el juego y en todo lo demás. Un grupo de trabajo que se ha levantado después de algunos golpes bestiales, sobre todo aquella final perdida hace un año en Milán. Ese directo al mentón hubiera mandado a la lona a cualquier púgil. Pero no, este equipo se levantó y siguió buscando la gloria. Este curso puede hacer pleno, Copa de Europa incluida. Mérito infinito. 8 títulos para Pablo Laso y 12 finales de 15 posibles desde que se sentó (es un decir, desde luego) en el banquillo del Real Madrid.
           Este equipazo ha podido con todos. Con las decepciones, con las 2 finales de Euroliga perdidas de manera consecutiva, con las dudas de fuera… con las dudas de dentro. Porque me reafirmo en que Pablo Laso ha trabajado con un equipo en el que, de partida, creía menos que en el de la campaña anterior. Y en verano el kilómetro 0 mostraba unos dirigentes con escasa confianza en el técnico vitoriano. Y como he escrito en el amanecer de este artículo, antes de que el calendario cambiara el 14 por el 15 este enorme éxito rozaba lo quimérico. El Madrid ha manejado de maravilla los pequeños detalles, esos que al final te permiten campeonar. Con Bourousis y Mejri fuera de la rotación. Con Nocioni jugando su mejor partido siempre el día D. Con su mejor jugador durante el año, Felipe, protagonizando las 2 peores funciones del curso en la Final Four. Con Slaughter como actor secundario imprescindible. Sin salvadores y con mucha pizarra del entrenador. Una gestión de los pequeños detalles sencillamente espectacular.

        
              No lo hago en la derrota, tampoco quiero abrazarme sólo a los resultados cuando llega la victoria de un equipo ganador. Quiero insistir una vez más en que el Real Madrid de Pablo Laso, que está a punto de culminar su cuarta temporada como entrenador, es una bendición para el baloncesto y para el deporte  en general. Ha ganado. Ha ganado mucho. Y encima no ha ganado de cualquier manera, sino abrazándose a un estilo que durante muchos momentos ha convertido la sagrada cesta en una actividad de ocio. Como periodista cercano al baloncesto madrileño, he tenido el enorme privilegio de conocer a un grupo de empleados que merece la felicidad. El vozarrón del doctor, la bondad del preparador físico, la nobleza de los utileros, la simpatía de los fisios, el cariño del delegado o la amistad del jefe de prensa. Creedme, esos también son equipo. Un equipo alegre. Un equipo que después de levantar la Novena regala felicidad.

lunes, 3 de febrero de 2014

8 ACTORES VIAJAN AL SUR


     Damas y caballeros, ya está aquí la Copa del Rey, esa cita anual que agita las entrañas de los fanáticos del baloncesto. Esta vez este hermoso torneo viaja a Málaga, esa ciudad en la que nunca hace frío, en la que nunca falta pescadito y en la que pasear junto al mar limpia el espíritu y purifica el alma. 8 equipos, 8 hinchadas. 7 soberanos partidos de baloncesto. Sabéis que siempre me gusta dedicarle unas líneas a este gran evento. En este 2014 me descanto por hablar de los 8 jugadores que quieren reventar esta Copa. Vamos con los 8 actores que viajan al sur para que se hable mucho de ellos.
 

1. REAL MADRID. Sergio Llull. El ídolo del madridismo, el pulmón, el que después de cascarse dos triples consecutivos para enterrar al Maccabi grita desencajado "Esta es mi casa, esta es mi casa". El jugador que más minutos disputa por partido en este Real Madrid llega pletórico al primer título grande de la temporada. Su bache está superado. Ve el aro como un barreño de pueblo, hace de las penetraciones una labor cotidiana, defiende como un animal y contagia su raza a compañeros y aficionados. Sergio Llull, un firme aspirante al MVP.

2. VALENCIA BASKET. Romain Sato. Aquí quizás habría que elegir a Justin Doellman, o incluso al mismísimo Velimir Perasovic, el artífice de la gran campaña que está ejecutando el cuadro taronja.  Plantilla muy amplia, con roles muy definidos y con un nivel muy alto, sin duda. Pero me quedo con mi debilidad, con ese tipo que llega desde uno de los países más pobres del planeta, la República Centroafricana. Es imposible no idolatrar a este crack que esconde su dura trayectoria personal detrás de cestas, rebotes, faltas provocadas y una manera de defender escandalosa. Ojo con este bicho. Es capaz de todo.

3. BARCELONA. Kostas Papanikolau. Soy de los que piensan que el Barcelona necesita a un gran Marcelinho para aspirar a la final. Pero el griego me flipa. Clave en las dos Copas de Europa que levantó Olympiacos, este actor de apellido impronunciable está culminando su adaptación a un nuevo equipo y a un nuevo rol. Sobrado de carácter, desafía a la cesta sin miedo y enchufa de 3 cuando es necesario. En una lejana e hipotética final contra el Madrid sería pieza clave para atacar las escasas debilidades de la escuadra merengue. De Kostas mola todo, empezando por su apellido.
 
 
 
 
4. UNICAJA. Jayson Granger. Stimac y Dragic se están saliendo; Suárez, Toolson y Caner-Medley se abrazan demasiado a la irregularidad. Así que nos quedamos con Granger, que ha ido de más a menos pero tiene señalada con rotulador esta cita en el calendario. Su equipo necesita su gran defensa, sus penetraciones y sus triples imposibles para avanzar lejos en su torneo. Jay contará con el apoyo del publico que está vez sí llenará el Martín Carpena. Actor a seguir en un equipo muy coral y con pocas concesiones a las individualidades.

5. GRAN CANARIA. Ben Hansbrough. Tavares se mueve como los ángeles en las alturas, Nacho Martín es la bomba y Brad Newley ya la lió hace un año en Vitoria. Pero mi actor elegido es Ben Hansbrough. Ojito con el americano que si engancha una buena racha en el tiro puede llegar a asustar al todopoderoso y (casi) inabordable Real Madrid. Una desafortunada lesión lo frenó en el amanecer del curso, pero ya está de vuelta para jugarse siempre las bolas calientes. Señálenlo con una X bien grande, por favor.

6. CAI ZARAGOZA. Viktor Sanikidze. Poder georgiano. Shermadini y Sanikidze, tanto monta, monta tanto. Son muy diferentes, pero ambos tienen un peso brutal en la escuadra maña. Shermadini suma más en la tarjeta de estadísticas, pero me quedo con su paisano Viktor porque exhibe cualidades que van más allá de lo tangible. Solidario, buen defensor, generoso en ataque... y compañero ideal para acudir a cualquier batalla. Incluso a esta durísima que les espera contra el anfitrión de la Copa del Rey.
 
 
 
 
7. BASKONIA. Andrés Nocioni. ¡Cómo admiro a este tipo! Como siempre dice mi hermano de Radio Vitoria Rafa Muntión, el Chapu es ahora medio Baskonia. Tira del carro, tira del grupo, tira del equipo, tira de la hinchada... y también tira a canasta de fábula. Ganador de fábrica, sus extras son la gran experiencia en este tipo de campeonatos y la necesidad de gritar que su equipo necesita volver a estar entre los mejores. A Nocioni no le arruga ni  siquiera el terrorífico cuadro que le ha tocado en ¿suerte? al Laboral Kutxa. Viernes, sábado y domingo. Valencia, ¿Barcelona? y ¿Real Madrid? Jamás cometan la temeridad de dar por muerto a este extraterrestre.

8. TENERIFE. Ricardo Úriz. Claro que estaría aquí Blagota Sekulic, pero Obradovic ha lanzado la caña con muchas liras turcas como cebo, y jugador y club canario han soltado el pez gordo encantados. Baja capital para el Tenerife en la Copa, pero lo cierto es que su trofeo ya está ganado con su meritoria clasificación para la cena de gala. Ricardo Úriz o Alejandro Martínez. Un base anotador, asistente y dulce en el juego o el entrenador milagro de la isla, el coach que ha hecho realidad todos los sueños laguneros. Venga, yo elijo al que se viste de corto, que seguro que se lo pone muy complicado al Barcelona.