El Real Madrid no ha renovado a
Pablo Laso, al que sólo le resta una temporada de contrato. Ni piensa
renovarlo, al menos de momento. El club
esgrime “motivos económicos” para no abordar de inmediato la continuidad de un
entrenador que no goza precisamente de un sueldo top. El Madrid se aferra al
famoso “ajuste” presupuestario de la sección de baloncesto para no ampliar la
vinculación del técnico vitoriano, un argumento que desde fuera se antoja
peregrino. ¿Es light, sin cafeína y sin burbujas la apuesta del Real Madrid por
Laso?
Pablo Laso anda con la mosca
detrás de la oreja. Sabe cómo funciona este negocio y que afrontar la temporada
sin red contractual puede llegar a convertirse en un suplicio. Siente que
merece un refuerzo del club para consolidar su posición como entrenador del
Real Madrid. En 2 años ha ganado 2 títulos grandes y una Supercopa. Además, ha
llevado a su equipo a una final de la Copa de Europa, algo que no había
acontecido desde 1995. De hecho, desde ese año, el palmarés de la sección de
baloncesto, antes de la llegada de Laso, se reduce a 3 Ligas y 1 Copa ULEB. Una
cosecha ridícula en casi dos décadas de baloncesto. El dato demoledor e
incontestable es que Pablo Laso ha conquistado en 2 cursos los mismos títulos
que Florentino Pérez en 10 años: Tres. Algunos olvidan siempre que el Madrid de
basket posee una historia tan incomparable como lamentable es su pasado más
reciente.
La gente que sigue al Real Madrid de baloncesto ha comido mucha “mierda” durante mucho tiempo. Por momentos se ha desesperado con una sección que bordeaba el ridículo y que era incapaz de competir ni siquiera en el segundo o tercer escalón continental. Considero que muchos de los aficionados al baloncesto merengue tienen un punto más de conocimiento del juego que los “futboleros”. Acuden al pabellón, como todos, para ver ganar a su equipo, pero agradecen ese componente de diversión, de ocio, de alegría que uno busca cuando ve un partido de baloncesto. Por eso la infinita mayoría de ellos están encantados con Pablo Laso, un entrenador que ha logrado hacer real esa máxima cada vez más quimérica en el deporte moderno: GANAR Y ENAMORAR.
Laso llegó al Madrid en medio de
un terremoto. El hincha estaba asqueado tras el “gatillazo” de la era Messina y
casi nadie contemplaba como una opción sería la irrupción de un entrenador con
escasa experiencia y con un perfil demasiado bajo. El vitoriano y su cuerpo
técnico navegaban desde el principio en medio de un océano con una piragua
rodeada de tiburones. El Madrid había devorado incluso a uno de los mejores,
así que Laso se antojaba como un simple aperitivo para la sabuesa crítica. Desde
la normalidad y una apuesta convencida por el buen basket Pablo Laso fue
calando en la parroquia madridista. Su Real Madrid ha ganado finales, ha
perdido finales y también ha caído en cuartos de final. Pero Laso ha ganado más
títulos que cualquier otro y ha sido capaz de llevar al Palacio a miles de
hinchas que disfrutan con la propuesta y el juego del Real Madrid.
El proyecto “Pablo Laso” no es
conservador. Ha tomado decisiones antipopulares como prescindir de Tomic o
fichar a Slaughter, un jugador capital esta temporada y que seguramente no
tendría un papel estelar en ningún equipo de Europa. Es mérito de este cuerpo
técnico encajar ese tipo de piezas en su puzle alegre y colorista. Como la
apuesta de Laso por Mirza Begic, cuya renovación es una prioridad y no se va a
ejecutar por 200.000 euros que la Dirección ha dicho que no se ponen. Otro
ejemplo evidente de que la apuesta por el entrenador no es incondicional. La libreta
de Juan Carlos Sánchez no tiene escritas las palabras “Pablo Laso” con letras grandes.
Todo lo contrario que Alberto Herreros, desde siempre el gran valedor del
trabajo del técnico.
Laso se la juega esta temporada.
Depende más que nunca de los resultados. No tiene colchón, no hay red debajo.
Tampoco hay dinero. La sección reduce en más de 2 millones su presupuesto
invadida por las rémoras del papá fútbol , y se queda a 10 “kilos” de
diferencia con el Barcelona. Él cree que merece algo más, mi opinión es que
tiene razón. Gana mucho menos dinero que cualquier entrenador importante en
Europa y ha ganado muchos más títulos que cualquier entrenador en el Madrid. Y
ojo, este verano se ha quedado a pesar de recibir ofertas importantes de
Turquía y Rusia. Creedme que su salida unilateral del club merengue le costaría
poco más que unas monedas sueltas para pagar unas “cañas”. Pablo Laso ha hecho
feliz a una gente ganadora a la que se le había olvidado ganar. Por eso la
apuesta del club por él se antoja demasiado “light”.
