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lunes, 8 de diciembre de 2014

10 ACTORES EN 10 JORNADAS (Baloncesto)


 Al igual que hicimos hace un mes con la Liga de fútbol http://tri-tri-triple.blogspot.com.es/2014/11/10-actores-en-10-jornadas.html, vamos a aprovechar que en la ACB hemos cruzado el umbral de las 10 primeras fechas para elegir a los 10 actores que de momento copan elogios, virtudes y protagonismo. Os invito a interactuar conmigo en los comentarios de este blog o a través de los enlaces que pondremos en las redes sociales, al fin y al cabo esto es mucho más divertido con debate y una buena dosis de pimienta. Son sólo 10, tened en cuenta que la elección es difícil porque unos cuantos se han de quedar fuera. En mi caso han rozado la gloria jugadores como Porzingis, Sergi Vidal, Maxi Kleber, Augusto Lima, Álex Abrines, Jaime Fernández, Javi Beirán o Clevin Hannah + Goran Suton, que entre los dos suman uno muy muy, pero que muy bueno. Me da pena no colar a ninguno de Unicaja de Málaga con la pedazo de temporada que está haciendo, pero es un equipo coral, lo cual supone una gran virtud. Bueno, vamos allá, aquí está mi decálogo de actores de estas 10 primeras jornadas de la Liga de basket.


10. VLADIMIR LUCIC. Por sus números quizá os sorprenda su presencia aquí, y puede que mi profunda debilidad por él me haga ser pelín condescendiente con su rendimiento. Pero lo he metido porque va de menos a más y porque por fin Perasovic le ha pegado en la frente la etiqueta de rol importante. Enamorado de él desde su amplia etapa en el Partizán, club del que salió más tarde que muchos compatriotas (tiene ahora 25 años). Magníficas cualidades, magníficos fundamentos. El crecimiento de Valencia Basket depende de tipos como él. Es buenísimo, y si se lo cree, lo será aún más. Una de mis grandes debilidades del campeonato.

9. DAVID NAVARRO. Un treintaañero que por fin está saboreando la dulzura de la ACB. Tras 1000 vueltas por todas las categorías del baloncesto español, este escolta se ha convertido con poco ruido y mucha muñeca en el jugador franquicia del Morabanc Andorra. Es feliz y hace felices a compañeros y espectadores. Valorar 15 puntos de media en 27 minutos de juego le hace merecedor de ocupar un lugar en este ranking. Antológico su “yo me lo guiso, yo me lo como” culminado con cesta ganadora en el choque contra Baskonia.   http://acbtv.acb.com/video/7510-lacb-20142015-liga_regular-3-canasta_ganadora_de_david_navarro. Sobresaliente para él.




8. DANI DÍEZ. 21 añitos. Lo conozco desde hace tanto tiempo que ya lo veo como un veterano. Será la barba y, sobre todo, esa mirada segura del tipo que sabe que el futuro le pertenece. Pero este muchacho ya está abrazado al rabioso presente, ya que se ha convertido en el actor principal del GBC y en uno de los mejores de la Liga. Pide las bolas calientes, se juega la última aunque la falle, como ocurrió en Gran Canaria hace una semana. Cedido por el Real Madrid, actúa estimulado por su regreso y por demostrar que el año pasado mereció más minutos. Se encuentra en la frontera de todo: del Madrid, de la Selección, de su mejor momento. No lo pierdan de vista.

7. STEVAN JELOVAC. Una de las revelaciones del curso. Joven (25 años), pero ya rebotado de varias aventuras sin recorrido por Turquía, Italia y Lituania. Otro tesoro capturado por los interminables tentáculos de Willy Villar, el arquitecto del CAI Zaragoza. Es un 2.08 que postea, pero también saca a pasear su zurda de seda al perímetro para taladrar con asiduidad la cesta rival. Firma dobles figuras como el que va a comprar el pan, y eso que juega poco más de 20 minutos por cita. Un descubrimiento. Me gusta mucho verlo jugar al baloncesto.




6. NACHO MARTÍN. Tras un arranque de campaña dubitativo, este clasicazo de la Liga ya ha escalado de un salto al indiscutible liderazgo del Tuenti Móvil Estudiantes. Nivel bárbaro en los últimos partidos, función colosal en el gran derbi contra el Madrid, póster incluido con mate a una mano delante del interminable Salah Mejri. Es muy bueno, mucho. Es muy listo, mucho. Es muy profesional, muchísimo. Hace de todo en una cancha de baloncesto, y todo lo hace bien. Y además lo veo y es, por muchos motivos que trascienden lo deportivo, el anillo para el dedo de toda la vida del Ramiro.

5. THOMAS HEURTEL. ¡Cómo ha crecido este chaval! Afronta su cuarta temporada en el Baskonia, y no dejo de preguntarme qué haría este pedazo de jugador al lado de un center de verdad. El francés ha conseguido que cuando escarbo en sus estadísticas lo primero que mire sean las estadísticas, y siempre ronda los 10 regalos. Desatasca partidos, y asume sin miedo la responsabilidad de una camiseta que pesa mucho más que su rendimiento presente. Quizás sea su última temporada en nuestra Liga, así que disfrutémoslo. ¿Soy el único que piensa que es un actor tremendamente infravalorado?

4. WILLY HERNANGÓMEZ. Una debilidad personal. Atiendan, por favor: este es un jugador descomunal, bestial, maravilloso. Su exhibición contra el Barcelona (29 puntos, 13 rebotes, 41 de valoración http://acbtv.acb.com/video/7743-lacb-20142015-liga_regular-10-exhibicion_de_willy_hernangomez) es sólo una muesca más en un revolver cargado hasta el último rincón. Ha trabajado mucho para mejorar, sigue trabajando muchísimo para ser el mejor. Desde Las Rozas hasta la cantera del Madrid, ahora escala en el Sevilla de los imberbes. Desde sus 210 centímetros baila en la pintura chotis, sevillanas y hasta tangos. Familia de baloncestistas, su hermano Juancho ya juega minutos de calidad en el Estudiantes. “Billy” (así lo llama todo el mundo) es la bomba. La va a liar parda, ya lo verán.

3. ANTE TOMIC. Ha convertido el 18+11, o el 20+9, o el 25+10, o en un mal día el 12+6 en una faena de aliño. Consuma dobles figuras de puntos+rebotes como el que hace trabajo de oficina de 9 a 18 horas. Soy Ante Tomic, me cambio, juego un ratejo al baloncesto y me voy a casa otra vez con 25 de valoración. Su frialdad y su eterna cara de despiste no le ayudan a reivindicarse como el actor decisivo que es, pero eso a él poco le importa. Para Xavi Pascual es indiscutible, algo nada fácil. Siempre entre los mejores, acumula ya más de un lustro en los 2 trasatlánticos del basket español. Para conseguir eso tienes que exhibir siempre un + en tu tarjeta personal. ¡Al podio una vez más!

2. MARKO TODOROVIC. En el amanecer de la temporada pensé que era un “supermanager” de manual, pero  de ahí a la campaña que se está “cascando” hay un  par de escalones más. Necesitaba salir de Barcelona para jugar, para gozar, para liarla sobre el parqué cada fin de semana. Nacer en Podgorica es sinónimo de dedicar tu vida al baloncesto, y este montenegrino de 22 años ya está preparado para ser indiscutible en el basket europeo. Elegante como pocos, versátil como ninguno. El crack de este Bilbao Basket que desde la cuerda de funambulista se está codeando con la élite de la Liga. Mucha culpa la tiene este jugón con inconfundible sello balcánico. Matricula de Honor.




1. FELIPE REYES. Es el mejor (de largo) en un equipo que cuenta con jugadores como Rudy, Ayón, Llull, Sergio Rodríguez o Nocioni. El mejor de largo. Y para mí el mejor de estas 10 primeras jornadas. Con 34 años en su DNI, progresa cada día, algo que está a la altura sólo de las leyendas. Enterrado 1001 veces, él asoma su repeinada caballera los días de función para seguir tapando bocas. Ya es el octavo jugador con más partidos en la historia de la Liga, y algunos pensamos que terminara superando los 756 de Rafa Jofresa. Se activa igual contra el Barça que frente al Manresa. Puede con todos, pelea contra todos. Mete tiros libres como churros, algo impensable en su amanecer como jugador. No hay palabras para definir la trascendencia de este tipo. El alma del Madrid. El alma de la Liga. El indiscutible monarca del baloncesto español.





   

lunes, 24 de febrero de 2014

EL LEGADO INMATERIAL


     Cada día que pasa soy más de personas y menos de proyectos. Más de pequeños detalles y menos de palabras y discursos vacíos. Más de amigos y menos de equipos. Más de abrazos y menos de grandes declaraciones de amor. Quizás por eso soy absolutamente incapaz de medir a los equipos sólo por los resultados. No quiero, no me apetece, no me da la gana, me niego en rotundo. No, no y no. Sí, ya sé que cualquier equipo que participe en cualquier competición deportiva busca un objetivo, y ese objetivo pasa por conseguir resultados. Pero yo, convencido 100% de que al mundo le sobran resultadistas, me aferro a destacar el cómo... incluso aunque al final la gloria esquive a ese equipo que pretende lograr su objetivo.

     Un análisis puede cambiar en una décima de segundo. Si Llull no hubiera metido aquella cesta, o incluso más, si Tomic hubiera embocado la bola en el aro en su último palmeo, Pablo Laso y su proyecto hubieran sido zarandeados, criticados con dureza. Eso lo sabéis todos, eso lo sabemos todos. Todo por un partido menos que al final supondría un título menos. El 40 de 42 (ahora es 41 de 42) no serviría, y mucho menos el legado inmaterial que está dejando este Real Madrid de baloncesto. Es el ejemplo paradigmático del resultadismo llevado hasta las últimas consecuencias. La muñeca de Llull lo cambió todo. Nadie se acuerda de lo mal que gestionó el Madrid el partido en el último minuto, ni del enorme orgullo del Barcelona para levantar la final, ni de que durante muchos minutos de la final se impuso claramente la pizarra de Pascual. Laso pasó de villano a dios en una décima... la misma décima que algunos hubieran utilizado para arrastrarle al patíbulo. No es la primera vez, os he contado en alguna ocasión que estoy firmemente convencido que si su equipo no llega a campeonar en la final ACB, el vitoriano no estaría en el banquillo del Madrid.
 
 
 

     Supongo que el aficionado madridista pide títulos y más títulos. Pero yo, que sigo este maravilloso deporte desde el otro lado de la barrera, defiendo que lo que está haciendo este Real. Madrid de baloncesto es una genialidad. Con Copa o sin ella, con Euroliga o sin ella. Es un equipo divertido, es una enorme dosis de alegría para el aburrimiento cotidiano, es el paraíso del talento, es la libertad de los genios. Como bien escribió mi admirado Antoni Daimiel, este Real Madrid es la oferta de ocio más importante de la ciudad de Madrid... y eso es mucho decir.

     En el deporte la memoria es de usar y tirar. Poca gente recuerda cómo cogió este equipo Pablo Laso, lejos de ser la primera opción de la sección y mirado con toneladas de escepticismo por el aficionado merengue. 2 años y pico después es adorado por el hincha que acude al Palacio. Que tiene un equipazo, verdad. Que también se la ha jugado con actores (Slaughter, Mejri, Darden) que eran observados con recelo, también. No tengo ni la menor idea de los títulos que se va a llevar a la buchaca Pablo Laso como entrenador del Madrid (lleva ya 5), pero lo que sí sé es que su equipo está siendo capaz de meter más de 11000 espectadores en cada velada del Palacio de los Deportes. Gente que se lo pasa bien, pero que muy bien. Más allá de colores, todos los apasionados de este bendito deporte gozamos con la manera de jugar de este Real Madrid.
 
 
 
 
     El otro día me decía un entrenador de basket que seguro que Laso estaba mosqueado con la última jugada de Mejri en el choque contra el Zalgiris. Por curiosidad, cuando llegué a mi casa la volví a ver, pero fijándome sólo en la reacción del entrenador. Si estaba enfadado, lo disimuló muy bien porque lucía una sonrisota de oreja a oreja. Vamos, que se estaba descojonando. Él, pizarra en mano, también bendice el showtime porque sabe que el baloncesto es para la gente. Los libros de historia reflejarán en un futuro si este proyecto alza la Copa de Europa. Eso sería el legado material, el que ocupa lugar en las vitrinas de un club. Pero para mí el otro legado, el inmaterial, ya está conseguido. Yo le doy más valor porque es el legado que invade sin pedir permiso el corazón de los amantes del baloncesto. Y porque hace que equipazos como el Barcelona se dejen la vida y luchen hasta el final por derrocar al gran equipo del momento. El legado romántico, el legado intangible, el legado que hace sentir, admirar o incluso envidiar esa monstruosa forma de jugar al baloncesto. Si al final no queda reflejado en los libros de historia, que por lo menos tenga un hueco en este blog del un pirado del baloncesto.
 
 

lunes, 4 de marzo de 2013

EL FACTOR ANTE

     Hace 2 ó 3 años, en algún avión rumbo a alguna ciudad europea para contar por la radio algún partido del Real Madrid en la Euroliga, me levanté para ir al servicio (sí, esos baños diminutos de los aviones en los que mantener el equilibrio, no dar con la cabeza en el techo y apuntar bien es una quimera) y vi a un tipo de 2.17 “descojonándose” de risa viendo su iPad. Alcé la cabeza para mirar de reojo qué hecho podía producir tal nivel de desternille en el tranquilo tipo croata y comprobé que se trataba de una de esas pelis chulas repletas de violencia, mamporros, leches y tiros por doquier que de vez en cuando nos gusta ver a todos los tíos. Un miembro del equipo (lo mantendremos en el anonimato) me miró con un gesto que delató que los dos estábamos pensando exactamente lo mismo. “Qué jugador sería Ante Tomic si pusiera esa energía sobre el parqué…”
     A Ante Tomic se le cae el talento de los bolsillos. Lo está demostrando esta temporada con la camiseta del Barcelona, para el que está siendo un “center” capital y decisivo. ¿El mejor jugador del Barça en lo que va de campaña? Seguramente, sí. Y no sólo hablo de la valoración (Boza Maljkovic nos enseñó a todos que las estadísticas son como la ropa interior, que esconden lo verdaderamente bueno), sino también de peso, de trascendencia en y para su equipo. Joan Creus acertó con su fichaje y Tomic, más allá del morbo que suscita cualquier trasvase Madrid-Barcelona, también. Acertó de pleno. Es importante, se siente importante y ha celebrado el primer título importante del curso baloncestístico 2012/13.


     Tomic no triunfo en el Real Madrid, o al menos no como los madridistas esperaban a tenor de sus condiciones para jugar al baloncesto. Ni el hincha merengue que se sienta más “traicionado” por el pívot croata puede negar la inmensa calidad que atesora el jugador, un gigante de 217 centímetros que baila en la pintura como Fred Astaire. Casi indefendible en el uno para uno, como demostró en la reciente Copa del Rey cuando los jugadores del Madrid no se esforzaron en las ayudas. El aficionado que acudía al Palacio le reprochaba su aparente apatía, su blandura, su carácter apagado, su fobia a machacar la cesta del rival. A Ante la vida le dotó con un talento descomunal, maravilloso, intransferible, envidiable. Pero también nació con un punto de lo que en España llamamos “pachorra”. Me consta que en el Real Madrid trabajaron mucho con él (y con su mente) para sacarle esa mala leche balcánica que muchos balcánicos, sobre todo la última generación de croatas, ya no demuestran en una cancha de basket. Tuve el privilegio de hacerle a Ante Tomic su primera entrevista en castellano. Me costó mucho convencerle porque su inseguridad y timidez las trasladaba al idioma, pero al final accedió siempre y cuando el Jefe de Prensa estuviera a su lado. Recuerdo con nitidez la respuesta que me ofreció cuando le pregunté por su mayor defecto. “Lazy” (vago), dijo sin dudas con la mirada que tienen los niños cuando saben que deben corregir algo que no está del todo bien.
     7 meses después del fichaje con mayor impacto de los últimos años podemos afirmar con rotundidad que el Real Madrid no ha mejorado su juego interior sin Ante Tomic. 7 meses después podemos escribir con la misma seguridad que el Barcelona lo ha mejorado de manera notable con la llegada del “5” croata. Muchos madridistas se siguen preguntando por qué entonces Juan Carlos Sánchez y Pablo Laso prescindieron de él. Era una relación agotada. Como cuando un amigo ve que un muchacho guapo se complementa a la perfección con una chica guapa, que hacen buena pareja, que los demás les miran por la calle porque están destinados a hacerse felices, pero sin embargo después de varios años juntos se conocen tan bien que ambos saben que la relación está abocada al fracaso. Visto con la perspectiva que ofrecen los meses y los partidos, la no renovación fue lo mejor para el Madrid, por supuesto para el Barcelona (que disfruta del incomparable factor Ante) y, sobre todo, para el formidable jugador croata. Y para ti, fanático del Supermanager que apostaste por él, también. ¡Cómo suma el tío!